El factoraje resuelve problemas de flujo de caja convirtiendo cuentas por cobrar en liquidez inmediata. El arrendamiento financia la adquisición de activos productivos preservando el capital de trabajo.
Solicitar financiamiento →El factoraje resuelve el desface temporal entre facturar y cobrar. Es la solución más natural para empresas con ciclos B2B donde el tiempo de cobro es el principal cuello de botella financiero.
El arrendamiento financiero es la forma más eficiente de incorporar activos productivos a tu empresa sin descapitalizarla. Las rentas son deducibles al 100% como gasto operativo.
Prácticamente sí: maquinaria industrial, flotillas vehiculares, equipo médico, tecnología y mobiliario de oficina. El activo debe ser identificable, tener vida útil definida y estar destinado a la actividad productiva de la empresa.
Al vencimiento tienes tres opciones: adquirir el activo a valor residual (generalmente 1%), renovar el arrendamiento con equipo nuevo o devolver el activo al arrendador. La opción de compra a valor residual bajo es la más común.
No. El factoraje usa las facturas de tus clientes como respaldo, no activos físicos de tu empresa. Por eso no compromete tu balance ni requiere garantías hipotecarias o prendarias adicionales para operar.
Sí, y es una combinación muy eficiente. El arrendamiento financia los activos que necesitas para producir, y el factoraje adelanta el dinero de las facturas que generas con esos activos. Ambos trabajan juntos en distintos momentos del ciclo.
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